¿Me regala una moneda?, es para darle de comer a mis hijo, ándele doñita, no tengo familia, estoy solo en esta ciudad, mi casa es la calle, ayúdeme con una moneda, ¿me regala una caridad?, ¿me podría dar una ayuda para mi hijo (a)? Estas son algunas de las frases que escuchamos un día normal, caminando por las calles de la ciudad de Cancún; principalmente en las avenidas Tulum y José López Portillo, por lo regular estas personas, suelen usar este tipo de frases para llamar la atención de los transeúntes, la mayoría de las personas que pasan por el lugar donde se encuentran ubicados depositan una moneda, y así el limosnero ya se encuentra satisfecho, y el ciclo se repite con la siguiente persona que va pasando, esta actividad, según ellos es considerada un trabajo, algunos los podemos encontrar en lugares tan concurridos, ejemplo de esto es la plaza ubicada en el crucero, los principales semáforos de la ciudad, tianguis en las regiones populares, e inclusive algunos se dedican a pedir limosna de casa en casa.
La vida de un limosnero….
A simple vista, observamos características como su indumentaria, estilo de vida, aseo personal, que denotan pobreza, pero ahondemos un poco mas sobre el estatus económico de un limosnero…
Timotea Herrera, es una señora de edad avanzada , que vive con sus 3 nietos, ha adoptado el pedir “caridad” como un estilo de vida, nos relata un poco acerca de un día normal en su vida… ella vive en la colonia irregular “Tierra y libertad”, es una persona que se levanta todos los días a las 6 de la mañana, para hacer el desayuno de sus 3 nietos, posteriormente los arregla para llevarlos a la escuela, al dejarlos, ella se dirige a las regiones aledañas a su casa, para pedir “caridad”, nos cuenta que se fatiga mucho, pues camina alrededor de 5 a 6 horas diarias para pedir el dinero suficiente de toda la semana, nos relata que esta actividad no la realiza con mucha frecuencia, pues considera que con hacerla 3 veces por semana es suficiente para subsistir adecuadamente toda la semana, el dinero que reúne normalmente lo destina a los gastos mas fuertes del hogar como el pago de servicios luz, agua, gas, etc.
La vida de un limosnero, es difícil, si tienes que pedir de casa en casa, porque nunca se sabe con que tipo de personas te puedes topar cuando te abran la puerta, eso es en primera instancia, puesto que a veces de mala manera te entregan hasta 50 centavos, eso sucede muy pocas veces, pero la mayoría de las ocasiones, la gente te entrega hasta 5 pesos, cuando es así se siente bien, pues sabes que ya estas asegurando aunque sea la comida del día… “por lo general cuando paso a pedir de casa en casa, hay gente tan amable que aparte de regalarme una moneda, me invita un refresco, una galleta, a veces hasta me han invitado a comer en su mesa, hay personas que ya me conocen, entonces cuando voy a sus casas me tienen preparado regalitos, como por ejemplo, para las fiestas de diciembre, me regalaron ropa y zapatos de medio uso, otros me regalaron juguetitos para mis nietos, hasta un señor que vive en la 101 me regaló 200 pesos antes de navidad, y así fue ese dinero lo gasté para cocinar una pequeña, pero bonita cena de noche buena en la que cocine relleno negro con el dinerito que junté, hasta invité a 2 vecinas para que me acompañen en la cena, además que cada una llevó un poco de sopa fría y un flan napolitano, que comimos con mucho gusto todos”
Hemos conocido un poco la vida de un limosnero que pide casa por casa pero, ¿Que sucede con las personas que ya tienen asignado un lugar en específico? Como un semáforo, un crucero, un tianguis, una plaza etc. Para esto nos dedicamos a la tarea de conocer un poco de la situación económica y social de estas personas, para lo cual entrevistamos a la señora Elodia Puc, ella se ubica en la avenida Tulum a la altura del palacio municipal, nos cuenta un poco de su vida.. nació en la ciudad de Buczotz, Yucatán actualmente tiene 62 años, solamente estudio hasta el 3 año de educación primaria, por lo tanto solo sabe leer y escribir, vive únicamente con un hijo de 31 años que se dedica a vender postres en las calles, ella empezó a pedir limosna, porque a la edad de 45 años fue despedida del lugar donde trabajaba como empleada domestica, así que se dedico a lavar ropa ajena en su casa por 8 años, pero se dio cuenta que invertía mucho dinero en detergentes y energía eléctrica por lo que optó por la decisión de pedir una moneda…”reconozco que los primeros años, sentía mucha pena al pedir dinero, así que solamente me iba a los tianguis, empecé en el de la 94 después al de la 101 y así hasta que diario iba a un tianguis diferente, gastaba mucho dinero en pasajes, hasta que una señora que conocí en el tianguis de la 101 me dijo: ¿Por qué no vas a pedir al centro? Y yo le respondí que no, porque me daba miedo, que alguien quisiera hacerme daño, pero después de la influenza, empecé a ganar menos y a gastar mas, entonces fue así como tome la decisión de venirme al centro a pedir dinero”
La vida de la señora Elodia Puc, había sido hasta antes de ir al centro, un verdadero sufrimiento, porque apenas le alcanzaba el dinero que recolectaba para subsistir adecuadamente, sin embargo esto cambió cuando se trasladó a la zona centro, porque al día de hoy es una persona que dedica a pedir limosna de tiempo completo, pues la actividad le resulta redituable.
Ahora bien, ya conocimos la vida de un limosnero fijo, y de uno ambulante; tratados los testimonios podemos ahondar un poco mas sobre la situación económica de una persona que se dedica a pedir dinero en las calles, seamos realistas y veamos la situación de la siguiente manera: por lo regular una persona al pasar por el sitio del limosnero deposita un peso o dos, al transitar alrededor de 50 personas en una hora, ya el limosnero se habrá ganado una cantidad aproximada de $70 pesos, por lo general permanecen en su ubicación alrededor de 5 a 7 horas lo que forma un total de $400 pesos diarios, si consideramos que no piden dinero el día domingo, solamente contaríamos 6 días a la semana, que hacen una suma de $2,400 semanales si multiplicamos los 6 días por las 4 semanas que trae un mes, por supuesto ya descontando los 4 domingos que incluye, nos generaría un total de $9,600 pesos (Nueve mil seiscientos) pesos mensuales aproximadamente.
También se les considera limosneros a las personas que piden dinero a cambio de un rato de entretenimiento ambulante, aunque estas personas pidan dinero a cambio de un momento agradable, es molesto que al ir transitando por las calles, un limpiaparabrisas comience a limpiar tu coche sin antes solicitar tu permiso, o que vayas en el transporte publico y de momento lo aborde un payaso o un cantante que muchas veces lo único que hace es obstruir el paso de las personas al subir o bajar, pero a bordo de un autobús no solo este tipo de situaciones se dan, pues en muchas ocasiones se suben personas que llevan un “Certificado médico” donde se les diagnostica un padecimiento grave que los “obliga” a conseguir dinero de esta forma, lo cierto es que se ha comprobado que en la mayoría de las ocasiones, ha quedado demostrado que este tipo de documentos que llevan en mano son falsos, pero por la mala imagen que han creado, los que verdaderamente están pasando por esta situación, ya no reciben ayuda de ningún tipo.
Reflexionemos un poco…
Es tan impresionante como una persona que apenas sabe leer y escribir pueda ganar esa cantidad de dinero, esta cantidad es la que gana un maestro de educación media superior que tiene que cubrir 48 horas a la semana, además que es jefe de familia y tiene que mantener a 2 niños que cursan la primaria, pero este dinero no es integro pues lo reciben con impuestos ya deducidos, no pagan Impuesto sobre la Renta por su actividad económica, IMSS, ni han tenido que estudiar por muchos años para obtener un titulo profesional, con solamente decir ¿Me regala una moneda? Pueden vivir del mismo modo que una persona con un grado de estudios muy superior, esta realidad no la demuestran, pues de algún modo tienen que seguir pidiendo sin que se esfuercen tanto, por la apariencia física que presentan estas personas, para nosotros es muy difícil deducir que viven con un estatus económico inclusive mejor que el de nosotros.
A pesar de que estas personas puedan estar mas estables económicamente que cualquier persona que trabaja una jornada de 8 horas diaria
¿De que otra forma los podemos ayudar?
Esta problemática en nuestra ciudad no solo se da en nuestro entorno inmediato, sino que tambien se presenta principalmente en todos los países tercermundistas donde los índices de pobreza van en aumento, sin embargo este no es el único factor que obliga a estas personas a realizar esta actividad, si queremos que la imagen de nuestro país cambie, debemos empezar por nosotros mismos, pero te preguntarás ¿Cómo puedo contribuir a solucionar esto? Es sencillo, si te piden una moneda no se las des, parecerá cruel, pero no es así, en lugar de regarles dinero lo que puedes hacer es ayudar a esta persona con alimentos o donándoles ayuda en especie, como por ejemplo si necesita calzado o ropa, les puedes regalar ropa que ya no uses o zapatos que ya no te queden, te aseguro que lo recibirán de buena manera porque de alguna manera los estas apoyando. Pero esta tarea no solo es de sociedad – limosnero, es también un problema que involucra a los tres niveles de gobierno que en conjunto deben legislar y a su vez crear espacios donde este tipo de personas puedan aprender algún tipo de oficio para que de alguna forma, por mas sencilla que se aprendan a ganar el dinero.
Existe otro sector de individuos con capacidades diferentes que también pide dinero en las calles, aquí es donde el gobierno debe prestar mayor atención, pues estas personas por lo regular se encuentran abandonadas por su familia, porque les es difícil costear los medicamentos y tratamientos, que solo encuentran en clínicas y hospitales privados, por lo tanto es necesario impulsar el desarrollo de nuevos centros de atención a personas con capacidades diferentes, pues en particular en la ciudad de Cancún solamente el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) es la única institución encargada de atender a cientos de personas que sufren de alguna discapacidad, por lo tanto es necesario que aunque no se apoye la contruccion de nuevos centros de apoyo se subsidie este tipo de instituciones privadas,
Si queremos ver un México libre de limosneros empecemos a actuar desde ahora mismo, cuando vuelvas a ver a una persona que te pida dinero, niégaselo, pero ayúdala de otra forma para que de esta forma formemos gente productiva, no dependiente, aunque el gobierno no actúe inmediatamente pero de alguna forma estamos contribuyendo a mejorar la calidad de vida mexicano que se dedica a pedir limosna al mismo tiempo que estamos mejorando la imagen de nuestro país ante el mundo.
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